ORACIÓN DE SAN FRANCISCO
(El Señor te dé su paz)
Reflexión
Es la petición y el bien decir del espíritu franciscano en su regla 5ª, punto 20 de la tercera orden. Es posible la paz en el mundo cuando la paz anida en nosotros, se extiende a nuestro derredor. Y el apóstol que se precie de ser sembrador de paz ha de llevarla como tesoro en el corazón. Es la oración de San Francisco: Fe, esperanza, caridad. Son el núcleo de la paz del corazón. En la letra de la canción se recoge ese deseo y ese espíritu de Isabel: Atender y curar a los leprosos, construir un hospital con los bienes propios, curar a pobres, niños, huérfanos.
Se hace toda a todos para ganarlos para Cristo. Habla la canción de la humildad y de la pobreza, como modelo de vida a seguir, indicado también en la regla 9ª sobre la vida apostólica, (punto 32) “observen la pobreza y humildad”. Y todo ello con un distintivo particular: la alegría de corazón, su sonrisa, su particular sonrisa que se exterioriza con la mirada, el gesto y la vida. Una sonrisa que despide fuego y luz. Con razón el deseo es siempre el más digno: “Que el Señor te de la paz”. Por ello la canción no deja de dar gracias a Dios con la oración de Francisco a modo de hilo de oro “Oh, alto y glorioso Dios”.
Canción: ORACIÓN DE SAN FRANCISCO – “EL SEÑOR TE DE LA PAZ”
¡Oh, alto y glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón.
Dame fe recta, esperanza cierta,
caridad perfecta, sentido y conocimiento, Señor;
para que cumpla tu santo y veraz mandamiento!
¡Oh, alto y glorioso Dios!
Junto a la pobreza de los pobres
entregar la vida por amor,
en el hospital o en el campo,
aliviar sus llagas, su dolor…
Es el gozo de los más humildes,
el ciento por uno del Señor.
¡OH ALTO Y GLORIOSO DIOS!
¡OH ALTO Y GLORIOSO DIOS!
Vivir junto a los sencillos,
cantar dando el propio abrigo,
curar al leproso, al ciego y sin voz,
llevar alimento y paz, a un niño…
Siempre sonreír, siempre sonreír, como un niño.
“El Señor, te de la paz”, “El Señor, te de la paz”
¡OH ALTO Y GLORIOSO DIOS!
¡OH ALTO Y GLORIOSO DIOS!
¡OH ALTO Y GLORIOSO DIOS!