Lee la carta con motivo del VII Centenario del Nacimiento de Santa Isabel Princesa de Hungría, Gran Condesa de Turingia, Penitente Franciscana.
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“Se cumple el 17 de noviembre de 2007 el 8º centenario del nacimiento de Sta Isabel de Hungría. Hija de Andrés II, rey de Hungría, nació en Bratislava en 1207. De muy niña, atendiendo al juego de las alianzas matrimoniales, es enviada a Turingia, y a los 14 años contrae matrimonio con Luis IV. La pronta muerte de su marido, que se alista como cruzado, en la defensa y recuperación de los lugares de tierra santa, da paso al desarrollo de una trama contra ella, dirigida por su propio cuñado, que desemboca en la expulsión de sus estados.
Los motivos de estas conspiraciones se basaban en el “derroche” que hacía de las rentas del principado por atender a los necesitados y a los enfermos. Tras permanecer con sus tres hijos, bajo la tutela de su tío materno, el obispo de Bamberg, con el apoyo de un grupo de nobles recupera la regencia de Turingia y consigue que su hijo Hermann sea declarado legítimo heredero. Pronto, Isabel, renuncia a su cargo como regente e ingresa en la Tercera orden de San Francisco, donde sigue empeñada en las prácticas del más puro ascetismo y en las obras de caridad y misericordia. Los más pobres la llaman “Reina de la caridad y madre de los pobres” y así es apreciada y querida. En el año 1231 fallece en la absoluta pobreza que ella misma había elegido. Sólo contaba 24 años de edad. Cuatro años más tarde, en 1235, es canonizada por el papa Gregorio IX. Isabel es un modelo de mujer, madre, esposa y santa, una figura estelar en la historia, que alcanza significación especial en nuestros tiempos desde su juventud. Hoy son muchos los monasterios de vida contemplativa de la orden, (compaginan la contemplación y la docencia de clases de infantil a bachillerato), así como la atención a los pobres y necesitados en diferentes lugares de misión. Tienen también miembros sacerdotes y hermanos.
El apostolado principal de la vida franciscana de la TOR es vivir el don de la vida consagrada como ofrenda continua sobre el altar del mundo para la gloria de Dios y para la salvación de los hermanos.
La espiritualidad tradicional de los Terciarios Regulares de San Francisco proviene del movimiento penitencial franciscano y se puede sintetizar en el siguiente binomio teórico-práctico: empeño de conversión constante al Dios viviente en el sentido bíblico y las obras de misericordia. Por tal motivo, en los documentos históricos y jurídicos, junto al nombre de la Orden es añadida constantemente la especificación "de penitentia".